Fecha: 19/10/2020
Durante su reunión anual de otoño, el FMI publicó su reporte sobre la economía global. Para el corto plazo, pinta un panorama menos desolador que en su reporte anterior. Sin embargo, para el mediano plazo se percibe poco optimista. El camino a la recuperación debería estar en marcha.
Bajo advertencia no hay engaño
El Reporte sobre la Economía Mundial del FMI da relativa tranquilidad en cuanto al futuro inmediato pero, al mismo tiempo, es inquietante sobre lo que puede venir a mediano plazo.
Por un lado, el Fondo proyecta una contracción global para este año menor a la que veía hace un par de meses. Esto se debe a un segundo trimestre menos devastador, un mejor tercer trimestre en la mayoría de los países avanzados y un rebote fuerte en China. Las medidas fiscales y monetarias adoptadas por estos países han sido claves para lograrlo. Por otro lado, en mercados emergentes y países en vías de desarrollo, el impacto social y económico de la crisis ha sido mayor al anticipado.

Y, más ampliamente, las “cicatrices” de la recesión económica y el cambio estructural provocado por la pandemia han afectado la producción potencial de la mayoría de los países. Lo anterior provocará caída en los estándares de vida, mayor pobreza y creciente desigualdad.
Por una recuperación sana y exitosa
En el agregado global, la respuesta fiscal a la pandemia del Coronavirus ha sido gigantesca, equivalente a 11 billones de dólares, o 12% del PIB mundial (cinco veces más alto que durante la crisis de 2008-09). En el detalle por país, el apoyo ha sido más variado.
- en países avanzados, casi sin excepción, el apoyo ha sido cuantioso.
- en mercados emergentes y países en vías de desarrollo, la heterogeneidad impera.

Fuente: Fondo Monetario Internacional.
Es demasiado pronto para saber los efectos de mediano plazo de los apoyos, pero según el FMI queda claro que en los países que distribuyeron ayuda, ésta fue un gran alivio para la población pobre y para quienes perdieron su empleo. El Fondo alerta en contra de retirar estos “salvavidas” demasiado pronto. Pero también indica que muchos de esos países eventualmente enfrentarán el reto de empezar a reducirlos.
Independientemente de cuánto gastaron en la fase más aguda de la crisis sanitaria, todos los gobiernos deben ya estar preparando sus economías para una reapertura sana y exitosa. Tendrán que diseñar políticas para generar empleos, incentivar la inversión y dinamizar a la economía.

